Cuando la calidad es lo primero, la logística debe estar a la altura.
Reckitt Benckiser detectó una incidencia en el envase de uno de sus productos que podía provocar fugas. Esto implicaba un reto: 230 palets no podían ubicarse en estanterías por el riesgo que suponía.
La solución requería rapidez, espacio y control.
En Akoma respondimos con nuestra gran capacidad de almacenaje y amplia playa operativa, habilitando un área específica en suelo para garantizar la seguridad y trazabilidad del producto.
400 m² delimitados y controlados se reservaron para este proyecto, creando un espacio donde el cliente pudiera realizar inspecciones cuando lo necesitara.
Gracias a esta solución, Reckitt Benckiser pudo mantener su producto bajo cuarentena sin comprometer la operativa ni la seguridad, demostrando que la flexibilidad y el control son claves en la gestión logística.